Las redes P2P llegaron para quedarse y cambiar lo clásicos modelos económicos. Muchos no le han tomado la real importancia a este tipo de redes que cada día son más fructíferas y menos son los que se han dado cuenta de que han migrado a industrias en donde antes no se consideraban como una alternativa.
La economía P2P cambia el modelo en donde las relaciones son de pocos a muchos a un modelo en donde se relacionan directamente muchos con muchos y en donde los recursos para soportar esta relación se reparten entre todos los usuarios activos del sistema. Es así como Stan Stalnaker anuncia que este cambio en la economía está cercano a golpear otros sectores que no se identifican tan fácilmente como débiles o competidores para este tipo de redes. Es el caso de el naciente espacio para microcréditos en la red, en donde sitios como Kiva.org, Prosper.com y LendingClub han extendido el mercado gracias a que los propios son pequeños bancos que avalan prestamos dentro de la red y a su vez pueden pedir pequeños créditos sin la necesidad de pasar por el sistema financiero tradicional.
Un aspecto muy interesante que revisa Stan es como en un futuro tal vez no muy lejano las personas usaran monedas locales para pagar “servicios del conocimiento” provistos por otros usuarios, estas monedas serán transadas con tasas flotantes determinadas por el mercado en tiempo real que al igual que las monedas nacionales derivaran su valor de la reputación, tamaño de la red, estatus como experto y cantidad de amigos.
Un shock incluso más grande, pero que es muy clarificante al analizar el impacto de las redes P2P en la economía es el golpe que podría generar al sector eléctrico estas redes, ya que si los consumidores fueran a la vez productores de energía, podrían además de abastecerse (existiendo medios más eficientes de generación de energía) incluso vender su superávit de energía a la red. Con esto todos los sistemas energéticos implementados hasta ahora, serían ridículos.
Todos estos ejemplos, que pueden ser completamente factibles a largo plazo, solo nos demuestran como la economía centralizada va a pasos agigantados a una distribuida en los individuos.
Más información en la edición Febrero del 2008 de HBR.